
Entrevista a Mapy B: Mi voz no era el problema, sino el mundo que no sabía escuchar
Mate y veneno12/06/2026 José Luis Ortiz Güell
POSDATA Press | Argentina

Por José Luis Ortiz Güell
Mapy B: ‘Me llamaron incomprendida hasta que entendí que mi voz no era el problema, sino un mundo que no sabía escuchar.”
Hay artistas que se miden por el número de reproducciones. Y luego están esas otras, las que se miden por las vidas que tocan. Mapy B pertenece a la segunda estirpe, esa que no aparece en los rankings de popularidad vacía, sino en los corazones de quienes alguna vez sintieron que el mundo les quedaba grande o pequeño, según el día.
Nos reunimos en un estudio con luz tenue, entre guitarras y recuerdos. Ella acaba de salir de ensayar para su gira, pero no habla de estadios ni de cifras. Habla de una chica de Puerto Real que un día dejó de pedir perdón por ser quien es. Habla de “Incomprendida”, su proyecto más reciente: una canción, sí, pero también un abrazo, un altavoz, una grieta en el muro de la indiferencia.
Lo que sigue no es una entrevista al uso. Esto es un viaje al interior de una mujer que entendió que el arte no sirve de nada si no remueve las entrañas. Esto es Mapy B sin armadura. Y, creedme, hace tiempo que no me temblaba el pulso al escribir.
Has pasado por bandas con millones de reproducciones, has compartido escenario con grandes artistas … y ahora llegas con “Incomprendida”. ¿Qué se siente al cambiar el ruido del éxito por el susurro de lo que realmente importa?
―Cambiar el ruido del éxito por el susurro de lo que realmente importa fue, en realidad, volver a mí. Durante mucho tiempo pensé que tenía que encajar en una industria que a veces premia más la apariencia que la verdad. Y aunque estoy agradecida por todo lo vivido, llegó un momento en el que entendí que quería hacer música que abrazara, no solo que sonara. “Incomprendida” nace desde un lugar mucho más humano. Ya no necesito demostrar nada; necesito sentir que lo que hago tiene alma y que alguien, al escucharme, se siente menos solo.

Eres socia de la Asociación LGTBI AMARE de Puerto Real, no es postureo, vida. ¿Qué aprendiste allí que no te hubiera enseñado ningún escenario?
―Creo que hemos avanzado, sí, pero también creo que todavía existe mucha hipocresía disfrazada de tolerancia. Hay personas que ya no insultan en voz alta, pero siguen señalando en silencio. A veces el rechazo ahora es más sutil, más escondido… para algunos… pero para otros sigue siendo muy descarado y todavía hay violencia, sigue estando ahí. Por eso canciones como “Incomprendida” siguen siendo necesarias. Porque hablan no solo del colectivo LGTBI, sino de cualquiera que alguna vez se sintió demasiado raro, demasiado sensible o demasiado distinto para este mundo.

― Lo que más me emocionó de trabajar con Desy fue la verdad que transmite. No interpreta un dolor: lo conoce. Y cuando alguien habla desde la experiencia real, la emoción no se puede fingir. Hubo momentos del videoclip donde no hacía falta actuar; bastaba mirarnos para entender lo que queríamos contar. Sentí mucha gratitud de compartir algo tan íntimo con una persona tan valiente.
―Creo que la latinidad siempre estuvo dentro de mí, aunque tardé en abrazarla del todo. He experimentado muchos estilos porque soy inquieta artísticamente y porque cada etapa de mi vida tenía un sonido distinto. Pero hubo un momento en el que entendí que mi cuerpo, mi forma de escribir y mi energía pedían ritmo, fuego, raíz… y ahí apareció esa mezcla latina con alma flamenca que hoy siento tan mía. No fue una decisión estratégica, fue emocional.
―Sí… hay mucho de mí en esa historia. “Entre2 Mun2” nace de emociones reales, de un amor vivido desde la intensidad, desde las luces y también desde las heridas. Y claro que duele cantarlo algunas noches. Hay canciones que vuelven a abrir puertas que creías cerradas. Pero también siento que cuando el arte nace desde la verdad, deja de pertenecerte solo a ti y empieza a sanar a otras personas. Y eso hace que el dolor tenga sentido.
―Le susurraría: “No te apagues para que otros brillen cómodos”. Le diría que deje de pedir perdón por ocupar espacio, por sentir profundo y por soñar en grande. Y también le diría que un día todas esas cosas que hoy le hacen sentirse distinta serán precisamente las que harán que alguien la necesite. La abrazaría fuerte… porque sé todo lo que lloró en silencio.
―El éxito para mí ya no se mide en números. Se mide en las personas que se acercan después de un concierto y te dicen: “Gracias, necesitaba escuchar esto”. Se mide en la capacidad de emocionar, de generar conciencia, de tender una mano. Asociaciones como AMUDI me recuerdan constantemente que hay luchas mucho más importantes que ser tendencia una semana. Creo profundamente en las personas que utilizan su visibilidad para ayudar y para crear espacios más humanos. Y admiro muchísimo a quienes trabajan desde el corazón por personas que muchas veces han sido invisibilizadas por la sociedad.
―Le diría: “Gracias por existir”. Porque “Incomprendida” no nació solo para contar una historia, nació para acompañar. Le diría que siga abrazando a quien se siente roto, que siga recordándole a la gente que ser sensible no es una debilidad. Y antes de despedirme, probablemente le diría algo que también me digo a mí misma: “Nunca vuelvas a callarte para que otros se sientan cómodos”.
Apagamos las grabadoras. Mapy B se levanta, pide un vaso de agua y, sin que nadie se lo pida, tararea el comienzo de “Incomprendida” en voz baja. Suena como una oración laica. Como un manifiesto íntimo. Como un manifiesto del la emoción.
En ese instante entiendo por qué algunos periodistas persiguen el click fácil, y otros —los que aún creemos en el oficio— perseguimos estos momentos. Porque no todos los días una artista te dice “yo sí te entiendo” y te parte el alma en dos mitades que, por primera vez, encajan.
Mapy B no es solo una cantante con una voz poderosa. Es un recordatorio de que, en un mundo obsesionado con etiquetar, todavía hay personas que prefieren abrazar. Y eso, querido lector, no se aprende en ningún conservatorio. Eso se lleva en el alma.
Fin de la entrevista. Principio de algo que, espero, no dejes de escuchar y que lo leas con el corazón. Ella me cautivo y estoy seguro que te atrapará como me atrapó a mí. Gracias.



Entrevista a Mapy B: Mi voz no era el problema, sino el mundo que no sabía escuchar





