
Cuarentena con la panza vacía
Rossny Ludelman
Foto:américa economía
POSDATA Digital Press | Argentina
Bogotá.-En mi recorrido diario por las diferentes localidades de mi ciudad, me encuentro con diversas situaciones desde el pasado martes 24 de marzo cuando el presidente Duque anunció por decreto: Aislamiento Preventivo Obligatorio en todo el país a raíz de la "pandemia" causada por el COVID-19.
Días atrás destaqué algo positivo de este aislamiento, el auge de un servicio: los delibery, en otra ocasión salí a dar una vuelta en bus o como le dicen en Argentina, colectivo, en auto particular para mostrar las calles vacías de la ciudad y con tan mala suerte que fuimos interceptados por dos oficiales en la ruta y debimos dejar de grabar. Ese material lo subiré en mí próxima columna. Por estas horas hay un suceso más importante que quiero mostrarles.
Existe otra realidad: los que no pueden tan siquiera comer un huevo duro, la gente está pasando hambre. Tal es el caso de los que habitualmente bajan de Ciudad Bolívar a Bogotá. La mayoría son vendedores ambulantes, que viven al día, con familias numerosas y los niños no entienden de decretos, virus, o por qué sus padres deben quedarse sí o sí junto a ellos en casa sin salir. Los pequeños repiten una y otra vez tres palabras: ¡mamá, tengo hambre!
¿Qué sucedió?
Lejos de dudar, se quedaron a la espera de los alimentos que el gobierno prometió, pero... "El que espera desespera", dice un refrán popular. Hasta el momento en que recibí el vídeo (que a continuación verán) no habían llegado y los vecinos decidieron salir a las calles.
Lejos de encontrar una respuesta positiva, fueron maltratados por personal de ESMAD.
Vídeo:



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