A veces no es lo que hacemos, sino lo que permitimos.
Las noticias, las conversaciones, los lugares y hasta ciertas presencias van moldeando nuestro clima interno sin que lo notemos. Este artículo es un viaje hacia esa toma de conciencia: cómo aprendí a proteger mi energía, a elegir lo que dejo entrar y a construir un hogar —interno y externo— donde la armonía no es casualidad, sino decisión.