

POSDATA Press | Argentina
¿Alguna vez sentiste que te arrancaron algo que era tuyo y que, aun así, seguiste adelante como si nada?
A veces la vida nos pone en situaciones donde perdemos más de lo que podemos nombrar. No solo cosas materiales: también afectos, espacios, vínculos, momentos que no vuelven. Y una hace lo que puede. Calla para no herir, se corre a un costado para no empeorar las cosas, protege a quienes ama aunque eso implique dejarse a sí misma en segundo plano.
Durante un tiempo, ese silencio parece la única salida. Una forma de sostener lo que queda en pie. Pero llega un día —siempre llega— en que algo adentro se despierta. Puede ser un sueño, una conversación, una injusticia que ya no se tolera. Y ahí aparece una verdad que estaba esperando su turno:
No todo lo que nos quitaron está perdido









