¿De verdad los abuelos son un gasto o el motor invisible de miles de empleos?

Detrás de cada jubilado hay una red de trabajo que sostiene a miles de familias. No son una carga: son generadores invisibles de economía y vida.
20/04/2026POSDATA PressPOSDATA Press
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POSDATA Press | Argentina

Todos tenemos un abuelo, una abuela, o quizás nuestros propios padres que aún viven. Seguramente escuchaste alguna vez sus relatos de jornadas laborales en épocas duras, de sacrificios silenciosos que construyeron este país. Trabajaron sin descanso, y con el tiempo sus cuerpos pagaron las consecuencias. Hoy, en su vejez, siguen siendo parte activa de la economía, aunque muchos prefieran llamarlos “un gasto”.

Los abuelos: generadores invisibles de trabajo y vida

En los últimos días se ha intentado instalar la idea de que los jubilados son “un gasto” para el Estado. Se los presenta como una carga, como si fueran un peso muerto en la economía. Pero esa mirada es incompleta y profundamente injusta. Porque detrás de cada abuelo y cada abuela hay una red inmensa de trabajo que se sostiene gracias a ellos.

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 Ejemplos que nadie menciona

  • Los insumos básicos: cada pañal, cada medicamento, cada elemento de cuidado que llega a un jubilado pasa por manos que producen, confeccionan, distribuyen y entregan. Cada etapa es un puesto de trabajo.

  • La internación domiciliaria: detrás de cada servicio hay médicos, enfermeras, terapistas, cuidadoras, administrativos. Todos cobran un sueldo que existe porque hay un abuelo que necesita atención.

  • Los geriátricos y farmacias: industrias enteras se sostienen gracias a la demanda de los mayores. Los laboratorios producen, las farmacias venden, y miles de familias viven de ese circuito.

  • El transporte especial: taxis adaptados, ambulancias, choferes. Cada traslado es un ingreso, cada viaje es un trabajo que existe porque hay un jubilado que lo necesita.

  • Ortopédicas: sillas de ruedas, andadores, bastones, camas especiales. Aunque para el afiliado sean “gratis”, su fabricación, distribución y mantenimiento generan miles de puestos de trabajo.

  • Institutos y sanatorios de PAMI: médicos, enfermeros, personal administrativo, limpieza, cocina. Cada institución es un universo laboral que existe porque hay jubilados que lo sostienen.

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 El contraste real

Se los considera personas que  “generan gastos”, cuando en realidad son el motor silencioso de miles de fuentes de trabajo. Cada jubilado moviliza decenas de puestos directos e indirectos. Multiplicado por los 7 millones de jubilados, hablamos de una red laboral gigantesca que sostiene a miles de familias.

El verdadero problema no son los abuelos. El verdadero problema es la mala administración de los fondos. Se desvía la atención, se proyecta la culpa sobre quienes menos tienen, mientras nadie habla de cómo se gestiona el dinero que ellos mismos aportaron durante décadas.

La solución no es cerrar PAMI. La solución es administrar con transparencia y eficiencia:

  • Auditar los fondos y garantizar que lleguen a quienes corresponden.

  • Optimizar la gestión para que cada peso invertido en los jubilados se traduzca en calidad de vida y en trabajo genuino.

  • Reconocer públicamente que los jubilados no son un gasto, sino generadores de economía y bienestar social.

Nuestros padres y abuelos no son un gasto: son la raíz que sostiene el árbol del país. Sin ellos, no existiría gran parte del trabajo que hoy alimenta a miles de familias. Quienes hoy los desprecian deberían recordar que también llegarán a esa edad, y que el futuro que construyan para los mayores será el mismo que los espere a ellos.

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