Por Sonia Iris Menendez | Consultora psicología y en comunicación | Posgrado en desarrollo personal/grupal |Escritor
Miraba cómo se posaba una paloma en la rama de un cedro azul, aquí, en el jardín.
Luego, miraba cómo bajaba hasta el suelo allí justo donde el día anterior, yo había rastrillado y sembrado para que creciera césped.
Observaba cómo iba picoteando y comiéndose las semillas. Golpeaba mis manos para que se fuera y nada. Hacía onomatopeyas (cualquiera) espontáneas para que se alejara y nada. Continuaba ahí, alimentándose de lo que puedo sin dudar, decir fue mi trabajo.
Tuve que acercarme mucho para que volara, se fuera y me quedé cuidando por horas esa zona para que no volviera.
Después, ya cuando estaba anocheciendo, entré a preparar unos mates calentitos (afuera ya el clima cálido del día se había despedido y el viento había comenzado a soplar con fuerza y muy fresco).
Mientras me sentaba a la mesa y ya saboreando mis mates, volví a "recorrer" la experiencia vivida. La paloma no era consciente del gasto en semillas, el esfuerzo en rastrillar la tierra, la ilusión de ver el jardín cubierto de verde y anhelar se convirtiera en un colchón en el cual acostarme a mirar el cielo mientras el sol me acariciara el rostro (por ejemplo).
Sin embargo estaba molesta y no podía evitar sentirme de esta manera. Me dije: ¿Qué se cree ese pajarraco para venir a deshacer lo que hago con amor y esmero?
Luego comencé a reírme de mí misma; estaba enganchada a la inconsciencia de un animal que sólo había seguido su instinto; me sentí una idiota al pretender que entendiera entre mis palmoteos y gritos raros que lo que hacía estaba mal.
Creo que muchos somos como palomas que inconscientemente creemos que por "volar" podemos bajar, picotear y seguir...
En esos casos, creo las alas sólo son la creencia de creernos superiores o dueños de cualquier acción sin reaccionar al daño que provocamos en el otro.
Cuidemos que el vuelo sea interno pues, cuanto más bajemos y ahondemos en nuestro interior, mejor alimentados estaremos para ser conscientes de quiénes somos y mayor será el respeto que brindaremos al otro y lo que es del otro.
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