Entre plumas y encajes, los alfileres largos pasaron de accesorio cotidiano a herramienta de resistencia. Una historia que revela cómo la moda también puede ser memoria de lucha.
Un nuevo capítulo de Limpiando la Chimenea volvió a encender el diálogo con humor, crítica y relatos sobre la vida cotidiana, donde la memoria y la convivencia se cruzan para dar voz a las historias del barrio.
Entre plumas y encajes, los alfileres largos pasaron de accesorio cotidiano a herramienta de resistencia. Una historia que revela cómo la moda también puede ser memoria de lucha.