
Un rancho ladeao

POSDATA Press | Argentina

Un rancho ladeao p’a el poniente, de adobe sus paredes con horcones de tala y techo de paja, cobija al viudo, al Don Eulogio y a sus tres críos: la Maluca, el Ciriaco y el Elio. Amontonan las camas en el crudo invierno. La leña del brasero no alcanza para dar calor. Unos cueros de ovejas son sus acolchados. Por las paredes desmoronadas, de un costado, chifla el viento sin piedad. Tiritan tapando sus manos moradas y frías.
A la media mañana el sol pega fuerte, les da vida y el trabajo comienza: la esquila de ovejas, el sembrado. A las diecinueve horas descansan. Esta vez se suma el sobrino de Don Eulogio; se queda un tiempo nomás, lo que dure la cosecha.
Es primero de diciembre, la Maluca cumple diez años. El padre saca una tortilla de las brasas y con sus hermanos le cantan el “Feliz cumpleaños”. El primo regresa a su pueblo. Es dura la vida del campo, más cuando hay enfermedades. La Maluca está demacrada y vomita; no saben qué le cayó mal. Un doctor vino al pueblo. La llevan, la revisa el médico. Le manda hacer análisis. Su familia se preocupa. La Maluca está embarazada, nadie dice nada.
La niña madre da a luz un varón en el hospital del pueblo vecino, con gran parecido a su primo. Su tía adopta al niño. La niña regresa al campo con su padre y hermanos.
Pasan los años y se convierte en una mujer con mirada triste que se pierde en el horizonte. Cuando empieza una tormenta y el viento arrasa, se escuchan gritos por el campo con ruidos de cadenas. El cura del pueblo está asustado porque una criatura extraña se detuvo en la puerta del templo. Se comió todas las cabezas del ganado, las gallinas; nadie sabe qué es.
El viudo Don Eulogio se entera y va a ver de qué se trata. Se ponen de acuerdo con otros vecinos para sorprender a quien está diezmando al ganado. Se puede observar que es una mula con piernas de mujer. Se colocan detrás de un árbol y le cortan la oreja con un cuchillo de plata para terminar con esa maldición.
A la mañana siguiente la joven se levanta con un pañuelo en la cabeza. Unas gotas de sangre en su blusa por un aro que le lastimó su oreja.
Sostenerme

El sastrero para navidad
las cenas del veinticuatro y treinta y uno
papá Noel
reyes
las cuotas
mi insatisfacción
las tejas y el techo
sostener mi hogar
sostenerme
mi espalda
mi columna
la Kundalini dormida
los gustos
los billetes de la virtualidad
el bajo mesada
la mochila del baño
mi mochila
las luces
sostenerme
es el pan de cada día.
Reflexiones

Mi presente
mi pasado
mi deseo conforman
mi existencia
mis elecciones
mi singularidad
mi valentía
mis miedos señalan el lugar que habito
cuando mi mente evoca un suceso lo revivo
intensamente
una época
una experiencia
un lugar
con nostalgia
con un solo pestañeo
contemplo al sol
con rapidez
pasan los días
como una estrella fugaz
mis sentidos
son mi existencia
el mal está en todas partes
en todos los seres
antes de nacer estuve en un sueño
una vida soy
en un futuro seré un recuerdo.






María Elcy Ramírez y el encanto colorido de su obra



