¿Qué fui para Simón Bolívar?: el ocaso de Manuela Sáenz de José Bilbao Richter

Opinión - En perspectiva27/10/2026 Sil Perez
IMAGEN QUE FUI YO PARA SIMON BOLIVAR
  

POSDATA PRESS | Argentina

sil perez-columnista-posdata press
Por Sil Perez 

Columna: En Perspectiva
Subtítulo: Crítica y reflexión literaria
Línea: Literatura en primera persona


 

 

 

 

“Sabrán quien fui. También reconocerán que yo, Manuela Sáenz fui la sombra del héroe;

su complemento inseparable”.

(Pág. 131)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que fue para Simón Bolívar. El ocaso de Manuela Sáenz es una novela histórica escrita por el escritor, periodista, licenciado en sociología, profesor e investigar social José Bilbao Richter en el año 2015.

Sobre el autor cabe consignar su ímpetu y vocación por la defensa de los intereses argentinos. Se destacó como Jefe militar en las distintas Bases de la Antártida. Misión que le otorgó el reconocimiento del Honorable Congreso de la Nación con el título de Expedicionario Al Desierto Blanco.

Bilbao Richter nació en 1940 y debido a su trayectoria militar lo consagró con el grado de Coronel de la Nación. Dentro del ámbito literario es loable considerar que el autor avocó gran parte de su trayectoria a transitar por los protagonismos que el género femenino presentó a lo largo de la historia.

En ese orden se enuncian las obras literarias Las cruces de Pisagua (2012); El retorno de los héroes en los sueños de Juana Azurduy (2013); Que fui para Simón Bolívar. El ocaso de Manuela Sáenz (2015) y La mariscala de una guerra olvidada (2017).

Es interesante analizar que en las obras del autor prevalece una simetría respecto del rol político de la mujer.  Donde la situación dialogal enriquece el contexto literario. En el caso de la obra que convoca este análisis ensayístico es loable destacar que el autor sitúa a América del Sur en la misma esfera de tiempo donde ocurrieron los hechos políticos que dieron origen a la independencia americana.

Que fui para Simón Bolívar. El ocaso de Manuela Sáenz estructura su eje en una protagonista principal cuyo predominio es la figura latinoamericana.

A modo de aproximación a la obra cabría destacar que la novela posee trece (13) capítulos. Cada uno de ellos describe las vivencias que se sucedieron a lo largo de la vida de Manuela Sáenz. Cabría asignar que la novela no solo es histórica, sino sudamericana, dado que implica referencias y presencia geográfica de Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Argentina. En su recorrido literario se aprecia la distinción de novela intercultural, ya que se mencionan a mestizos, blancos, negros en participación con sus lenguas y culturas, ensamblándose un híbrido cultural que enriquece su contenido literario.

Se define la obra como novela biográfica y autobiográfica, ya que circunda la vida y experiencia existencial de Manuela Sáenz y Simón Bolívar. En ese contexto prevalece la literatura epistolar, donde las cartas suscriben contextos afectivos, bélicos y de esperanza.

En tanto que en todo el abordaje de su lectura se aprecia la característica fundamental de novela de viaje y del cronotopo del camino. En este contexto de desarrollan encuentros, pensamientos, evocaciones del pasado circunscriptos en el terreno del diálogo, asignándole predominio de novela dialogal. Esta apreciación me lleva a determinar que el dialogismo está implícito en las estructuras cognoscitivas mediante las cuales el autor da forma estética al mundo que representa. De este modo el dialogo- fundamento del lenguaje para Bajtín- modela el sistema de representación discursiva.

El recorrido literario de la obra de Bilbao Richter consolida definitivamente la novela como dramática y de conflicto, de clima bélico de gran choque humano que culmina con la muerte y fuerzas encontradas y tensionadas. Es también una novela política, ya que las decisiones de las autoridades de la época afectan en su conjunto a las sociedades implícitas.

En este orden resulta esencial enunciar y describir los capítulos que integran esta obra magnífica de José Bilbao Richter.

El adiós a la Patria: Es en este primer capítulo donde se trasluce el cronotopo del camino. Un tránsito de experiencias y encuentros ocasionados en este caso por el destierro de Ecuador. Es en este éxodo literario Manuela relata su profunda tristeza y comparte su dolor con sus fieles acompañantes “Si triste es no tener quien nos despida, más triste es hacerlo de la Patria amada”. Se percibe con nitidez y narrador omnipresente (tercera persona) quien traduce las reflexiones de Manuela y entreteje un manojo de reflexiones recordando a los traidores de Simón Bolívar durante el proceso político que inmiscuye a las repúblicas americanas. Manuela Sáenz es ciertamente la representación de la mujer guerrera, apasionada, alejada de los cánones que restringían a las mujeres de la época. Su lealtad y su fuerza interior acompañaron su figura joven e intrépida.

El capítulo 2: se titula “La decisión sobre su destino”, oportuna referencia que tendrá como eje el encuentro y la cena durante la navegación hacia Paita, su destino final. Allí Manuela en un perfecto inglés, que aprendió en su matrimonio con un hombre de origen británico. Durante la velada, Manuela relata un episodio de defensa hacia Bolívar y su participación en la batalla de Ayacucho. Existe en este punto una clara exposición del cronotopo autobiográfico. “Hubo otra oportunidad en que también le salvé la vida. Fue durante la noche del 25 de setiembre, tan comentada. A medianoche, algo más de treinta conspiradores armados, asesinaron a los guardias e ingresaron al palacio de San Carlos. Otra vez, mi instinto alertó mi inquietud; estaba enterada de que algunos traidores planificaban un nuevo complot, por lo que pensé que, en esos días algo podía suceder, en especial el 25 que era el día de San Simón, patrón de Bolívar”.  (pág. 42)

En cada circunstancia de relato el sentido de la libertad, la democracia y el poder son ejes temáticos de ferviente discusión. Ciertamente el autor deja plasmado en todo momento la lucidez de Manuela, esa iluminación espontánea que la hace seductora ante la vista de los militares que la rodeaban.

 

El capítulo 3: titulado “Desembarco en Paita”  se produce una reiteración del cronotopo del camino, ya que al acceder a un lugar nuevo donde Manuela desarrollará su vida con habitantes desconocidos, deberá adecuar su vivienda con la ayuda de algunos hombres de la tripulación, ya que el barco permanecerá dos días anclado en tareas de aprovisionamiento. Se observa en esta secuencia que el autor describe emotivamente la acción en que el capital le entrega a Manuela un reloj de origen inglés como obsequio de despedida. Momentos de reflexión y conciencia de realidad perturban a Manuela quien en ocasión de llegada expresa a sus sirvientas: “Nuestra vida en Paita será peor que la de un claustro, porque si permanecemos allí mucho tiempo, la soledad y el polvo del desierto nos convertirá en nada”. (pág. 53).  En una actitud consciente y comprometida con sus fieles servidoras advierte de la libertad de elegir seguirla o abandonar el camino y la compañía.

“Dos días después, los primeros rayos del sol iluminaron su cuerpo erguido, ya sobre cubierta el resplandor de los botones dorados de su uniforme resaltaban su figura. De pié con ambas manos apoyadas sobre la empuñadura de su espalda, miraba el poblado de Paita; su rostro parecía desafiar la visión de su futuro que, en esas circunstancias, acobardaría a cualquier valiente”. (pág. 55). El autor deja espacios para la descripción armónica que conjuga la seducción en el cuerpo de una mujer valiente, con su diáfana lucidez y el choque con un horizonte tan incierto como hostil. 

En el capítulo 4: “El reinicio de la vida” se observa un acentuado transcurrir del cronotopo idílico natural que confluye en las descripciones que Manuela hace sobre Paita.  El capítulo toma registro a partir del 3 de noviembre de 1835, fecha en la cual Manuela inicia su exilio en Perú.

En la obra se valora una manifestación constante de la naturaleza. Un recurso que utiliza el autor para definir sentimientos y dar así énfasis narrativo a la obra “De pronto el disco solar aumentó la dimensión de su fulguración anaranjada, como si quisiera expresar algo a quienes lo contemplaran, antes de ocultarse detrás del vasto y apacible horizonte oceánico; como si deseara transmitirá a quienes padecían sufrimientos, que no perdiesen sus esperanzas. Darles la seguridad de que habría un día más para esforzarse en la superación y en la búsqueda de soluciones a los problemas graves que con frecuencia presenta la vida”. (Pág. 65).

Ya instalada en Paita Manuela experimenta encuentros con personalidades, habitantes de esa vasta zona geográfica con la finalidad de que la conozcan y entablar así nuevos contactos. Entre ellos el del Padre Jorge Carbonell y el Alcalde de Paita. Es un capitulo donde los recuerdos son evocados por Manuela en cada instancia de diálogo sumidos en una profunda tristeza.

En el capítulo 5:“La tristeza de la mujer en la América mestiza”, el autor hace trascender en el accionar y voz de Manuela el rol de la mujer mestiza en América. Los acontecimientos de posesión y esclavitud sexual profundizaron en ella indignación y una inquietante lucha por revertir las situaciones que se generaban en los galpones. “Pensó, decidida a conocer aquel comercio de amor que según parecía, no solo era un horrible desvío de conducta de nombres, sino otra forma de esclavitud contra la que había luchado en la guerra; una manera más con la que los hombres continuaban su dominio sobre las mujeres. La revolución y la guerra se había hecho para hacer libres a todos los habitantes del continente, por lo que no iba a permitir que hubiera quien pretendiese implementar una nueva forma de esclavitud, menos sobre mujeres ignorantes, pobres, engañadas o indefensas.” (pág. 90). Expresa Manuela: “¡Ahora lo veo bien! Ahora sé por qué la mujer en esta América mestiza lleva en su rostro esa expresión de tristeza: su caminar con pasitos cortos, cabizbaja, su mirada siempre dirigida al suelo, silenciosa, dispuesta a obedecer al amo, a cumplir todo aquello que se le mande hacer” (pág. 98). Es muy oportuna la reflexión que el personaje de esta obra realiza en concordancia a la descripción de la época: “Es más difícil sacar a un pueblo de la esclavitud, que subyugar a uno libre”. (pág. 99). Montesquieu.

El capítulo 6: se titula “Necesidad de olvidar el pasado”. Manuela regresa una y otra vez al pasado. Es un transitar continuo de recuerdos que la atormentan y sitúa su presente en constantes diálogos (alteraciones del desarrollo temporal: cronotopos con sus prolepsis y analepsis. Recursos utilizados por el autor que aportan énfasis narrativo). “Sí, sé muy bien que mucho tiempo estuve alejada, aislada de Dios. Esa soledad es la que me hace sufrir en este injusto y amargo destierro; ella es quien se apodera de mí para obligarme a recordar cosas que me llenan de angustia.  Pasado largo tiempo leyendo viejos papeles, pensando, analizando hechos terribles que sucedieron, como aquello que pasó luego del Decreto de la Guerra a Muerte, emitido por Bolívar…”  (pág. 110).

Y una vez más la pregunta recurrente y abrumadora que Manuela se hacía con frecuencia: “En realidad…que habrá sentido Bolívar por mí? ¡Me habrá amado de verdad? (pág. 116).

La duda y la inquietud que como una sombra oscurecía sus días.

En el capítulo 7: “La cima de Potosí” Bilbao Richter retoma el cronotopo autobiográfico y el de aventura, mediante la lectura que realiza Manuela sobre el discurso de Simón Bolívar en Potosí, el 26 de octubre de 1825. En esta franja de la historia Manuela menciona varios personajes históricos, entre ellos, Juana Azurduy, Manuel Belgrano, San Martín.  Momentos de intercambio transcurren con ferviente emoción: “Los revolucionarios nos convertimos en monstruos y, como todos sabemos muy bien, acabamos por devorarnos entre nosotros mismos. Es bien sabido cómo la rivalidad entre algunos caudillos entre otros Ribas y Piar, hizo que se pelearan entre sí y se quedaran con gran parte del ejército, luego de desconocer la autoridad de Bolívar. Por eso digo, en esta guerra, no hubo buenos ni malos. ¡Todos fuimos peores!” (pág. 120)

 Y una vez más se suscita el cronotopo autobiográfico: “Con énfasis, recordó los primeros triunfos de la libertad y los esfuerzos posteriores. Citó a los precursores, entre otros a Francisco Miranda y Simón Rodríguez; a los libertadores San Martín, O’Higgins, al intrépido Sucre, a generales de otros países; a su ayudante irlandés O’Leary; a los sobrevivientes y a los miles de desconocidos que ofrendaron su vida por la libertad de América.” (Pág. 129)

El capítulo 8: “La voz de la conciencia” es representado por un monólogo interior que grafica las reflexiones de Manuela. Un diálogo con sí misma sobre los temas relacionados a la especie humana, el amor, la pasión, la guerra, la felicidad, el matrimonio, el dolor. Elementos discursivos que describen su ira, conforme el paso del tiempo, y la decadencia de su aspecto físico; pasión, la guerra, Ratifica, una vez más que ha sido la única mujer que amó verdaderamente a Bolívar.

En este transcurrir literario Manuela resalta el misterio en las figuras de la heroína y de Simón Bolívar. “Los literatos e historiadores, tendrán que esforzarse mucho para recorren el laberinto de nuestras vidas, seguir los caminos de las hazañas logradas por Bolívar, pensar tal como se pensó en esa época de lucha, de costumbres tan rígidas, en especial de tanto control para la mujer. Solo así podrían acercarse al ámbito propicio para comprender las causas reales y percibir los verdaderos y profundos sentimientos que nos impulsaron a unirnos en cuerpo y alma, incluso a jurarnos que esa unidad la conservaríamos más allá de la muerte, promesa sublime que Simón Bolívar quiso materializar su significado en dos pequeños objetos simbólicos, altamente valorativos para nosotros: mando confeccionar dos cruces de pata con un artesano, en las que grabó nuestros nombres”.   (pág. 143)

El Capítulo 9: “La naturaleza no creó la felicidad” está datado en enero de 1842. Aquí Bilbao Richter desarrolla una inteligente inclusión de la intertextualidad al incorporar dentro de la trama a un marinero llamado Herman Melville quien será el futuro el autor de la novela Moby Dick. Es Manuela la intérprete de este marinero y otros que protestan ante las autoridades por el maltrato de un capital de un barco de Estados Unidos, que recaló en el puerto de Paita. Manuela mantiene interesantes conversaciones con este marinero sobre el amor y el sufrimiento. Sus sentimientos afloran cálidamente y se identifican con los del joven marinero. “Amigo Herman, quiero que sepas que poseo dones especiales, de adivina; veo que la vida te hizo sufrir mucho, lo mismo hizo conmigo. Veo que tu alma ha sido poseída por la tristeza, la soledad, la desesperanza, que bien sé, son malas compañías. Si deseas despojarte de sus nefastas influencias, basta con que me cuentes las penas y angustias que te embarga. ¡Considérame tu amiga!” (pág. 155)

El capítulo 10: “Luchamos para el olvido” está ubicado temporalmente en 1846, y que en esa fecha n navío arriba a Paita con un féretro trayendo el cuerpo de un héroe revolucionario, llamado José de la Mar. Manuela desea realizarle un homenaje, pero las autoridades le dicen que no están dadas las condiciones para hacerlo. Ante esta circunstancia Manuela reflexiona sobre como mueren los héroes “La verdad es que todo el continente quedó sumido en el dolor y la miseria después de tantos años de guerra. La revolución instaló una terrible tragedia en la que América quedó destruida. Millares de sus pobladores muertos y, lo más grave, el mismo espíritu de esta tierra… también muerto”. (pág. 170)

Manuela entra en una desilusión cuando piensa que todo lo que sucedió fue un caos. Que Bolívar se había obsesionado con el poder, y que hasta pensó que el pueblo era un obstáculo para su proyecto en una ambición desmedida “Me dijeron que su locura se manifestó en forma definitiva cuando se enteró del asesinato de su amigo Sucre. Dos de mis amigos más fieles también coincidieron con lo que en ese momento pensé, que fue allí cuando sintió romperse su ideal de unidad de las cinco naciones que quiso crear. Esa dolorosa notifica le significó la muerte del ideario bolivariano, el fracaso total, absoluto y definitivo del sentido de su lucha. Fue entonces que corrió por la casa dando fuertes alaridos, mientras arrojada al suelo las banderas de La Gran Colombia y la pisaba con sus botas.” (Pág.174)

El capítulo 11: ¿Qué fui para Bolívar?  En este tramo final de la novela José Bilbao Richter pone de manifiesto la idea central que titula la obra. Y lo hace mediante diálogos internos que extrapolan los pensamientos nebulosos de Manuela. Una cúspide de misterioso rodeando la figura política de Bolívar y la sombra del hombre que Manuela amó hasta el final.  Se aprecia una narrativa epistolar que surge de la imaginación del autor en una carta ficcional escrita por Bolívar a su amada “Libertadora”.  Y en ella la duda recurrente “¡Qué fui para Simón Bolívar? ¿Habrá sentido verdadero amor por mí? ¿Me habrá querido con toda su alma…cómo yo lo hice? ¿Qué quiso darme a entender en esa frase tan difícil de comprender? Sólo la gloria de habernos vencido será nuestro consuelo?” (Pág. 187)

En este capítulo el autor retoma las descripciones como “Casi siempre se dirigía al mismo lugar, un premonitorio de piedras que, en algunas horas del día, era bañado por el oleaje de pleamar, incluso, siempre se asentaba sobre la misma roca. Allí permanecía en silencio largo tiempo en silencio, con la mirada perdida en algún punto del brumoso horizonte donde se confundían el cielo y el mar, como si esperara el momento en que podía oír una voz misteriosa que le hablara a través del oleaje para dar respuesta a las dudas que su corazón ocultaba y le provocaba angustia.” (Pág. 185)

 

En el capítulo 12:“Hechos y ficciones” el autor describe los últimos años de Manuela en Paita. Es preciso destacar aquí el recuerdo que la protagonista hace del encuentro con el general San Martin en Guayaquil, el tiempo que estuvo presa en Jamaica y una carta de ella a Simón Bolívar sustraída por diecisiete años. Sus últimas y más atrayentes conversaciones fueron las que sostuvo con Simón Rodríguez, personaje que había sido preceptor de Simón Bolívar. Conversaciones que se sumergían en los territorios del poder, el amor, la soledad, la filosofía, la democracia y el populismo. “Me convencí de que el populismo, en especial cuando está impregnado de ideología nacionalismo, es el mal más atroz que puede afectar a una sociedad, es peor que la esclavitud…surge cuando no hay educación ni una adecuada formación cívica”. (Pág. 203).  En el transcurso de las mismas, las ideas argumentativas que surgen son contrastadas, interpeladas y sostenidas con fervorosa pasión (ejemplos evidentes de dialogismo bajtiniano). Durante estos intercambios y otros sostenidos por manuela en el recuerdo, el ritmo temporal va y viene, avanza y retrocede en secuencias. Se evidencia aquí el recurso de diversos cronotopos.

 

Capítulo 13: “El fuego purificador”. Esta última trama literaria está fechada en noviembre de 1856 cuando llega a Paita un barco infectado de una peste dudosa. La duda surge a partir de la muerte de uno de los marineros quien presentaba síntomas de fiebre muy alta. El alcalde había sido advertido por el médico de la región que podría tratarse de una epidemia, pero la autoridad municipal subestimó la alerta considerando que si lo hacía, sus negocios comerciales provenientes de la explotación del Galpón donde los marineros ejercían la prostitución, decaería drásticamente. Mientras tanto el sacerdote del lugar, Padre Jorge Carbonell bendecía a la primera víctima de esta enfermedad desconocida. Pero de inmediato, la cantidad de muertos aumentó considerablemente, por lo que el Alcalde ordenó izar la señal que prohibía el desembarco por peste. Una decisión tardía, ya que antes había evitado tomarla. El mal del Bobbio, como le decían en Paita a la peste de la difería había arrasado con casi todo el pueblo. Los lugareños fallecidos eran arrojados incinerados a una fosa común. La tristeza se profundizó con las muertes del sacerdote Jorge Carbonell, y de las fieles sirvientas de Manuela, Dominga y Mendoza, entre tanto calvario envuelto en cenizas. “Diosito por qué las dejaste morir, si eran tan buenitas. ¡Por qué. . . por qué!”

“Rosalita querida… Ten calma, estamos perdidas. La muerte pronto nos vendrá a buscar. Ya no podemos huir dijo Manuela con voz entrecortada por la emoción. Pensó que ni siquiera había podido brindarles el homenaje que merecían sus sacrificios por todo lo que hicieron durante la lucha por la libertad y porque permanente lealtad hacia ella” (Pág. 217)

“Rosalita…quiero agradecer por toda la ayuda que me brindaste durante tantos años…sabes bien que no tengo manera de compensar tan grande esfuerzo. Quiero que sepas que estarás siempre en mi corazón…Muchas veces dijimos que estaríamos juntas hasta el final…Te noto muy cansada. Te pido que hagas el último esfuerzo de alcanzarme un vaso con agua fresca.; bebe tú también; luego ve a tu hamaca; necesitas dormir y descansar… solo duerme, querida Rosalita… duerme y no pienses en nada.” (Pág. 217)

Al sentir que su cuerpo era abruptamente devorado por las llamas, Manuela dijo: “Madrecita, no me abandones! ¡Mi Dios. . .ya nada me puede salvar! ¡Simón, llévame pronto contigo. . .! ¡Llevame. . . llévame!”  (Pág. 220).

Estas últimas líneas sostienen con furor el significado de esta novela que el autor enfatizó con meritoria pasión y compromiso histórico. Su pluma dejó entrelazar el sentimiento de respeto por cada una de las circunstancias relatadas, exponiendo a Manuela Sáenz como una mujer leal compañera de Simón Bolívar y heroica desde el rol de libertadora del Libertador del líder militar y político venezolano.

Se destaca la impronta narrativa que realiza el autor al destacar el hecho histórico ocurrido en el 2007 donde el Presidente de Ecuador envió una comisión de honor a Paita para recuperar los restos de Manuela Sáenz. Como el hecho no pudo concretarse colocaron en dos pequeñas urnas puñados de tierra del lugar donde los municipales habían cavado en aquellos tiempos. La fosa mortuoria de las víctimas de la peste. De esta manera al recibir las urnas en que el presidente de la República del Ecuador le otorga el grado de General del Ejército a los 148 años de su muerte.

 

 

 

PARATEXTOS:

Como análisis inicial sobre los recursos utilizados por el autor es relevante destacar la tapa del libro, la cual presenta un diseño basado en colores tenues (verdes, terracota, y marrones en degradé) Una sinfonía que a mi parecer podría ser antesala de los sueños y el amor (verde), la tenacidad y fortaleza (terracota), el destierro y desolación (marrón). En un tono fugaz y sombreado se observa la figura de Simón Bolívar. Delante, la solemne mujer, de mirada melancólica y triste, representando a la figura de Manuela Sáenz.

El título de la obra se sitúa en una posición que visualiza a primera vista el mayor interrogante que alude a la protagonista, mediante la utilización de un recurso interrogativo. Que fui para Simón Bolívar. Existe un segundo título que se subordina al primero y que anticipa los pasos finales en la vida de su amante. El ocaso de Manuela Sáenz. En este último se observa una composición binaria, ya que la primera parte alude al “ocaso” momento del día donde el crepúsculo abraza la tarde para lentamente ingresar a la noche. Esa oscuridad donde Manuela vivió gran parte de su vida, en especial en su madurez, razón que da existencia a la novela histórica de José Bilbao Richter.

La dedicatoria, como segundo paratexto tiene como ejes tres destinatarios:

A los seres que en esta América mestiza que experimentaron el desprecio y el olvido.

A la mujer innominada, a quien en nombre de Manuela Sáenz el autor resalta con persistente sensibilidad narrativa.

A los nietos del novelista.

 

El tercer paratexto corresponde al Prólogo de Josefina Leiva, novelista y poeta cubana radicada en Estados Unidos. La escritora destaca el uso de las fuentes histórica que seleccionó el autor, y la condición de esta obra como novela histórica tradicional, no romántica, sino realista. La prologuista escribe: “Manuelita, apasionada y apasionante, erótica y sentimental; acorazada en una honestidad y dignidad supremas en medio de la miseria, el abandono, el destierro, enfrenta con valor a su destino”.

 

El cuatro paratexto se enmarca en el Prefacio de Gladys Abilar, ingeniera, música y escritora cuyas palabras se transcriben a continuación del Prólogo, y en la contratapa del ejemplar. La referida escribe: “Una novela que emociona y lastima. Emociona, la entrega infinita de este ser humano devenido en Coronel, la Libertadora del Libertador, Manuelita Sáenz, despojada de sí misma para brindarse a una causa superior”.  De manera simultánea se suma como paratexto la transcripción de Juana Alcira Arancibia, Presidente- fundadora del I.L.C.H quien destaca la personalidad de Manuela Sáenz, mediante las siguientes palabras: “ “Leer este libro sobre Manuela Sáenz maximiza su valor e importancia porque es navegar por una historia donde los problemas de aquella época continúan en la actualidad, con otros matices, el manejo de la política, la desmemoria de nuestros pueblos, la lucha por un ideal que se vuelve tan obsesivo que se pierde el horizonte”.

El quinto paratexto se representa con la introducción escrita por el autor, quien expresa la característica de la polifonía de la trama histórica, basado en una concepción Bajtiniana. Es admirable como el autor desglosa el presente incierto con el pasado histórico. La mirada discursiva con que el autor consigna el tiempo, la historia y la trama de la obra en la cual convergen todas las voces. El autor hace prevalecerá la importancia del regreso a la institucionalidad, el realismo mágico y el marco histórico de la figura de Manuela Sáenz.

El sexto paratexto pertenece la Bibliografía del autor con veintisiete entradas; siendo el séptimo y último paratexto un apartado titulado “Conociendo a José Bilbao Richter”, cuyo texto precisa las obras literarias del aturo, su destacada trayectoria profesional y los reconocimientos recibidos.

 

 

CONCLUSIONES:

La novela de Bilbao Richter que convoca este análisis tuvo fundamento expresar con realce literario el tratamiento de una mujer dueña de un carisma heroico cuya mirada visionaria marcó trascendencia en los albores de la historia. En la profundidad de este tránsito ensayístico es loable para mí destacar la amabilidad, sensibilidad y respecto perpetuados en la pluma del autor. Un enlazado narrativo que deslumbra por su puntillosa descripción de los hechos, ensamblados con los diversos cronotopos, como el idílico-natural; el de aventura connotado por los recuerdos, viajes y reflexiones que realiza Manuela a lo largo de la historia; el costumbrista, y la interacción que surge a través de las diversas cosmovisiones que consolidan los comportamientos humanos y sus respectivas repercusiones sociales. El amor, expresado en todas sus aristas: la pasión, la devoción, la lealtad, la perseverancia y la resistencia al olvido, fundamentado en el cronotopo idílico sentimental, como tema núcleo de la novela.

La obra de José Bilbao Richter ciertamente vislumbra una valiosa evocación de un ideal femenino que va surgiendo de una epopeya que contornea nuestras raíces amerindias. Por las descripciones enunciadas con anterioridad considero a la novela “Que fui para Simón Bolívar. El ocaso de Manuela Sáenz”, una obra digna de ser leída y analizada como un hecho trascendente que nos involucra como seres sujetos de la historia, de la vida y de la muerte, como sincronización perfecta de la naturaleza y de la finitud humana.

Imagen de portada: composición visual vinculada a la obra ¿Qué fui para Simón Bolívar? El ocaso de Manuela Sáenz, de José Bilbao Richter.
Te puede interesar
Lo más visto
modelo-productivo-taiwan-tecnologia-semiconductores-678x381

Taiwán no es Ucrania

Ariel Montoya
Tribunal sin fronteras17/10/2026
Desde una experiencia personal en la isla asiática, Ariel Montoya analiza por qué Taiwán represent un caso único en la geopolítica mundial: una nación que convirtió la tecnología, la educación y la innovación en su principal escudo de soberanía.
"Bienvenidos a nuestro universo, donde las palabras cobran vida y cada historia conecta, inspira y transforma. Gracias por unirse a Posdata, su hogar de grandes relatos."