Entre expedientes y esperas, laten historias que no deberían archivarse. Porque detrás de cada papel hay abrazos suspendidos, infancias que crecen sin afectos y adultos que aún confían en que la justicia despierte
“Villa Fiorito, tierra de potreros y memorias vivas. Donde cada calle guarda la infancia, los sueños y el eco de una comunidad que nunca dejó de latir.”