

POSDATA Press | Argentina
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Manito, un día llegó, con papá ocurrencioso.
Siempre con él estaba y de alguna oreja salía, para alegrar el día.
Si… llorando, ¿a su princesa escuchaba?
Manito, de un salto llegaba, pero también se escondía si la encontraba enojada…
Manito tenía un gran secreto para llamar la atención. Con un ¡¡buuuuu!! la asustaba, para cambiarla de humor.
¡Manito era muy astuta, con la voz finita y aguda!
Salía de todos lados, hasta del más inesperado.
¡Debajo de la mesa! Con el mantel enredado.
Parecía un fantasma, volando por todos lados.
Su voz aguda repetía: _ ¡¡¡Soy Manito, soy Manito!!!
Del susto, su princesa Donna reía, de la simple magia escondida.
Astuta por las noches, Manito se pone un sombrero para contar un cuento y despacio traer, disimulado, al sueño.
Pero es tan divertida Manito que hasta al sueño le da risa.
Las noches se hacían largas y terminaban en piyamada.
Manito, roncando y agotada, los ojos se le cerraban.
El Sueño dijo… sssshhhh y la princesa obedeció.
En silencio quedaron todos, hasta Papi se durmió y Manito quedó enredado en sus cabellos dorados…








