
Literatura


En este capítulo, Luis Orihuela se deja arrastrar por la música, el aroma del café y las preguntas que despiertan los espíritus inquietos. Una tarde suspendida entre Dvořák, Franck y Saint-Saëns, donde la imaginación se vuelve escenario y la conciencia, un territorio por explorar.

Dos poemas a flor de piel. La infancia como un territorio sensorial que nunca se apaga —colores, sonidos y criaturas que siguen brillando en la memoria— y el duelo como un cuarto que aún respira, donde la presencia amada persiste y la memoria sostiene lo que el tiempo intenta desvanecer.







“Un temblor mínimo altera el mundo de Viur… y anuncia algo que todavía no tiene nombre.”














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“Con la fuerza de la palabra y la experiencia del exilio, Ariel Montoya inaugura su columna en POSDATA: un puente entre Nicaragua y el mundo.”

Entre los muros del neurosiquiátrico de Saint-Rémy, Van Gogh encontró algo más que silencio: descubrió la luz. Allí, donde el dolor parecía encerrar toda esperanza, pintó los jardines, los cipreses y el cielo que aún lo miraban con ternura. Su encierro fue su libertad, y su locura, la chispa de un arte eterno.

María Elcy Ramírez y el encanto colorido de su obra
Carlos Javier Jarquín
Columnas - Esquina literaria y más...29/07/2026
Un texto que condense el espíritu del artículo, con tono evocador y literario: “Entre cenizas y silencios, la memoria de los bosques arde en palabras que buscan rescatar lo perdido.”

